miércoles, 22 de agosto de 2012

Atando cabos y cadenas. . .

(por Damián Fresolone)



Luego del irrisorio intento de Laura Alonso (PRO) de suprimir, mediante un proyecto de ley, las cadenas nacionales basándose en que se trata de una “rémora del pasado autoritario”, La Nación vuelve a traer el tema a la mesa titulando: “Intiman a la Presidenta para que cese el uso reiterado de la cadena nacional”.

Cristina durante el acto inaugural en Haedo (Télam).          Atractivo y vendible para cualquier lector que bucea aburrido por la web parece el artículo, en especial por dos aspectos. Primero, por la aparición de un “nuevo” sector -y no ya Laura Alonso- que intenta machacar sobre la Cadena Nacional. Segundo, porque la utilización del verbo “intimar” implica, como bien señala la Real Academia Española, “requerir algo con autoridad o fuerza pública”.

        Pero veamos ¿Quién intimó a la Presidenta? La respuesta está en la misma intimación, la Fundación Bicentenario por la Transparencia y Control de las Políticas Públicas. No es complejo mencionar en que otras ocasiones esta fundación -no tan transparente- emitió comunicados y posiciones. Por ejemplo: fueron los principales opositores a la designación de Eugenio Zaffaroni y Carmen María Argibay como miembros de la Corte Suprema, participaron en la revocatoria del mandato de Aníbal Ibarra como Jefe de Gobierno porteño, alertaron al -en ese momento- Canciller Taiana sobre posibles violaciones a los Derechos Humanos por parte de Hugo Chávez justo cuando comenzaba a mencionarse a Venezuela como nuevo aliado al bloque del Mercosur. Por otra parte, algunos de sus miembros fundadores se vieron involucrados en complejos episodios tales como denuncias por discriminación en el Consejo de la Magistratura (link) y Autocréditos del Banco Ciudad por 607 mil pesos para remodelar una casa (link).

         Todo esto debería ser suficiente para que el término “intimar” dejara de adecuarse al emisor de la intimación, teniendo en cuenta que dicha fundación no pareciera tener autoridad -ni moral, ni ética, ni pública- para requerir pedido alguno.

         Pero vayamos al otro aspecto interesante: Es un “nuevo” sector -y ya no Laura Alonso del PRO- el que pide que se terminen estas Cadenas “inútiles”, lo cual sería interesante para el análisis. Pero, sinceramente, será más fácil y expedito refutar este punto que el anterior, pues el sector de “nuevo” tiene poco y nada. Justamente, sus integrantes responden al macrismo porteño -declarado muchas veces a viva voz por sus propios miembros, tanto fundadores como actuales referentes- y, más allá, lejos del “populismo latinoamericano”, aseguran mantener como referente internacional al Partido Popular de José María Aznar.

        Antes, desde la representación legislativa mediante la Diputada Laura Alonso, ahora, desde la supuesta confianza, transparencia y cordialidad que inspira el término “Fundación”.

Así, atando cabos y cadenas, se evidencia la excesiva preocupación del PRO por silenciar este tipo de manifestaciones utilizadas por la Presidenta -en exceso o no- para difundir noticias de alto impacto, sin manipulación hegemónica mediante, que de otra manera jamás alcanzarían significantes porcentajes de la sociedad. Resumiendo, y utilizando una frase de Ignacio Ramonet, la Cadena Nacional es -en el contexto moderno actual- “el Derecho tan sagrado que tiene todo ciudadano a acceder a una información no contaminada”.

Nota de La Nación "Intiman a la Presidenta para que cese el uso reiterado de la cadena nacional": (link)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Podríamos intimar a Clarín Miente y a la Tribuna de Intereses para que dejen de publicar y propalar mentiras y mensajes destituyentes, no?

¿A Laura Alonso también le pagamos su curro con NUESTRO DINERO? ¿Se imaginan si el Pro llega a ser gobierno a dónde va a ir a parar la LIBERTAD?

Faltan 105 días para el 7 de diciembre.

Saludos
Tilo, 71 años

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