miércoles, 14 de septiembre de 2011

La conjugación de las PASO (a un mes del 14-08)

(por Damián Fresolone)


      De aquel 14 de agosto, pasó un mes.
      Treinta días han transcurrido de aquellas elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) donde la actual presidenta pasó por encima al resto de los candidatos dejando como “segundo mejor posicionado” el radical Ricardo Alfonsín a 38 puntos de distancia que, dicho sea de paso, conformó una alianza con el ex PRO De Narváez, pasando de un frente progresista a un espacio neoliberal.

     Apenas había pasado la mitad del año, y con más énfasis en las semanas previas al 14 de Agosto, se veía acentuada la catarata de denuncias, críticas y acusaciones sin formalidades al Gobierno Nacional para influir directamente sobre el ánimo de los votantes. A cada paso de página que se efectuaba en los diarios oligopólicos, una denuncia: Desde los “Prostíbulos Zaffaroni”, pasando por los “Pedidos a Ocaña”, siguiendo con “Cristina da paso al Torneo de 200 equipos”, llegando a “La CGT se saca a Moyano de encima” y el “Moyano se pasa al PS de Binner”, solo por poner algunos ejemplos que, 30 días después, han quedado en la nada. En un pasado infundado.

     Las encuestadoras no pasaron desapercibidas, también jugaron su papel. La presidenta, aseguraban, “tenía que dar un paso complejo”,  mientras afirmaban que difícilmente superara por más de 25 puntos a alguno de los opositores, y en algunos casos ni siquiera pasaba el 40% que le evitaría la segunda vuelta en octubre.

     En este sentido, La Nación rompió con su histórica costumbre de publicar, minutos antes de que comience la veda electoral, los números que brinda Poliarquía. Lo pasó por alto. Aunque dicen algunos mal pensados que la encuesta a dicha consultora le había arrojado un número cercano al 48% para Cristina Fernández de Kirchner, y por ese motivo el diario de Mitre decidió eludir, con un bello paso de valet, dicha información.

Luego, el acto cívico dominical. Paso a paso los votantes se acercaron a las urnas y se expresaron. Los números que se arrojaron de boca de urna coincidieron en que la actual mandataria rondaba el 50%.

     Tan pronto como eso, los medios comenzaron a dar paso a las infundadas denuncias de fraude, principalmente desde el sector Duhaldista, republicadas una y mil veces por los Diarios Clarín y La Nación, pero no ajenas a otros espacios políticos que buscaban encontrar, con el paso de las horas, alguna explicación ficticia a semejante victoria oficialista.

    
  Pasó el recuento definitivo y

      Aquel 50,07% pasó a ser un 50,21%. Aquel fraude escandaloso pasó a ser auto-fraude. Aquella “exagerada e impublicable” encuesta de Poliarquía pasó a ser escasa. Aquellas denuncias que iban desde la prostitución hasta el sindicalismo, pasando por el futbol, pasaron de acusaciones a manotazos de ahogados. Aquella continua intervención de los medios oligopólicos sobre los televidentes-votantes, pasó a transformarse en chusmerío barato de “periodistas” corporativos.

     Cristina ganó a paso de hombre… y de Mujer. Ahora, algunos candidatos amantes de las denuncias televisivas tienen ganas de decir “paso, no juego más”. Pero ya es tarde. A simple vista, y como viene pasando de manera sistemática, esta cadena de operaciones desestabilizadoras volverá ejecutarse entre el presente mes y el octubre próximo.

     Queda, como análisis final (post PASO): un pasado continuo (con repetidas acusaciones mediáticas), un presente simple (basado en la confianza del pueblo elector mayoritario) y un futuro perfecto (incentivado por las políticas de profundización de cara al 2012)…

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